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| En puerto Tunquelen empieza, el viaje. Es el primer contacto del viajero con el misterioso e imponente lago Nahuel Haupi. El lago nos acompaña hasta la isla y se queda todo el tiempo con nosotros. El Nahuel guapi es en todo momento, la frontera entre el pasado inmediato lleno de horarios e compromisos y el presente. El presente es lo único que importa, mientras el barco entra en la bahía Anchorena el tiempo deja de fluir, la isla y su devenir se adueñan de la situación. Llegando al muelle privado de playa del toro, la hostería construida en la cima de un acantilado va tomando protagonismo. Una vez en tierra, el impulso isleño lo hace querer subir y conocerla, entrar por su amplia recepción, pasar por sus espaciosos livings y salir a su espectacular terraza. En la terraza, el viaje bien pudiese estar justificado. El marco de la terraza es sin lugar a dudas un milagro del imaginario patagónico. Hasta aquí les puedo contar. Son ustedes los que tienen que tomar la decisión de salir del mundo, para meterse en una isla donde, la tranquilidad y el reposo están garantizados. |
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